¿Sabés por qué el papel se vuelve amarillo con el paso del tiempo?

EFE libro antiguoComo quizás hayas experimentado alguna vez, a medida que pasan los años tus papeles van cambiando poco a poco su color.

Lo mismo ocurre con pergaminos, manuscritos, libros antiguos… todos tienen en común un olor característico y el color amarillento de sus páginas. Pero ¿a qué se debe ese color amarillo?

Pues bien, tiene que ver con uno de los principales componentes del papel, llamado “celulosa”. Se trata de un polisacárido formado por la unión de aproximadamente cinco mil moléculas de glucosa.

Las moléculas de celulosa son cadenas largas sin ramificaciones, lo cual les permite acercarse unas a otras y formar fibrillas que se mantienen unidas a través de fuerzas de atracción, principalmente los llamados enlaces de hidrógeno. Por eso la celulosa forma parte del tejido de sostén de las plantas.

La madera se compone principalmente de celulosa, hemicelulosa y lignina, además de otros componentes minoritarios.

La lignina (que no es un polisacárido) tiene una estructura en forma de red tridimensional, que es lo que le da rigidez a los tejidos de la madera pues mantiene unidas a las fibras de celulosa.

A diferencia de la celulosa que es un material estable, la lignina puede oxidarse fácilmente por la acción del oxígeno del aire. La luz acelera ese proceso.

En la preparación del papel se elabora la llamada pasta o pulpa de celulosa a partir de la madera. En este proceso se remueve la lignina y otros componentes para quedarse con las fibras de celulosa. Los procedimientos que se utilizan varían de acuerdo con la calidad del papel que se quiera obtener. En el procedimiento mecánico, en el que las fibras de celulosa se separan por trituración de la madera, quedan residuos de lignina, los que posteriormente se oxidarán e impartirán un color amarillento al papel, como sucede con el papel de diario expuesto al sol.

Cuanto más blanco es un papel, menor es su contenido de lignina. Por lo tanto, para obtener papeles más blancos se requiere el uso de productos químicos que disuelven la lignina, lo que resulta en una pulpa más rica en celulosa y, al mismo tiempo, en un papel de mayor costo.

Fuente: Mirá – Marta Maier, investigadora del CONICET

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