¿Por qué nos paraliza el miedo?

EFE OjosSeguramente alguna vez te ocurrió que ante una posible amenaza, lo primero que hiciste fue quedarte quieto y expectante.

Expresiones como “contener la respiración” o “quedarse paralizado” hacen referencia a esa respuesta defensiva de inmovilidad, que es una reacción común a todas las especies de mamíferos, incluida la nuestra. Se caracteriza por el cese del movimiento voluntario y el incremento del tono muscular. El resultado una postura “congelada”.

Esta respuesta ante las amenazas está ligada a la sustancia gris periacueductal (SGPA), un conjunto de neuronas que rodean, a la altura del cerebro medio, la cavidad por donde circula el líquido cefalorraquídeo. La sustancia gris periacueductal está implicada, además, en funciones como la modulación del dolor, la ansiedad y de la coduncta reproductiva. Además de paralizarnos de miedo, también es capaz de elevar la tasa cardiaca y la presión sanguínea y poner en marcha la respuesta de lucha o huida.

Sin embargo, ante un peligro no tan inminente, como una amenaza, otra zona del anillo de Sustancia Gris Periacueductal, la ventrolateral, pone en marcha otro comportamiento, en este caso de inmovilidad.

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