¿Cómo es la vida en otros lugares del Universo?

EFE via lacteaEn algún otro punto del Universo la vida existe. No será como la que conocemos en la Tierra sino que muy primitiva o, tal vez, muy avanzada. Pero existe. Es una cuestión de probabilidades y en la inmensidad del Universo estas probabilidades son muchísimas.

Nuestro Sistema Solar es uno de varios millones en la Vía Láctea y en las constelaciones de este pequeño rincón en el Universo. Muchos cuentan con los llamados exoplanetas, cuerpos que giran en torno a un Sol a una distancia similar a la de la Tierra con una composición más o menos igual.

En este vecindario cósmico, los instrumentos creados por el hombre ya han descubierto más de medio millar de exoplanetas lo que significa que más allá, adonde todavía no llegan, habrá unos cuantos millones más.

Y estos exoplanetas no son un fenómeno nuevo del Universo, existen desde mucho antes de que naciera nuestro planeta.

Y una vez más, como ha ocurrido en los últimos años floridos de la astronomía, la prueba de ello ha sido posible gracias al telescopio espacial Hubble de la NASA.

Mediante sus observaciones los astrónomos han descubierto los restos de un asteroide en torno a una estrella agotada (enana blanca) los cuales contenían enormes cantidades de agua.

En un estudio publicado en la revista Science, científicos de la Universidad de Cambridge indicaron que el agua contenida en la estrella GD61 y en su sistema planetario (a unos 150 años luz de la Tierra) es una prueba de que existió el potencial de albergar exoplanetas similares a la Tierra.

Esta es la primera vez que se descubren juntos en un cuerpo más allá de nuestro sistema solar agua sobre una superficie rocosa, es decir los dos ingredientes clave para la existencia de planetas “habitables”, según los científicos.

Esencialmente la Tierra es un planeta rocoso y el agua llegó a él traída por los asteroides que se estrellaron sobre su superficie en la etapa de formación.

“El descubrimiento de agua en un gran asteroide significa que existieron elementos para la formación de planetas habitables (y es posible que todavía existan) en el sistema de GD61”, manifestó Jay Farihi, científico del Instituto de Astronomía de Cambridge y autor principal del estudio.

Dicho de otra forma, todos los planetas rocosos se forman a través de la acumulación propiciada por los asteroides que son los “ladrillos esenciales” de estos cuerpos que circundan un sol.

“Los resultados (del estudio) demuestran de manera definitiva que existió el potencial de planetas habitables en ese sistema exoplanetario”, indicó Farihi.

Primero rocas, después agua. Luego vendrían el carbono, el oxígeno, el nitrógeno, el hidrógeno y el paso de millones y millones de años hasta la aparición de la primera molécula biológica.

Es fácil afirmar que existe vida algún otro tipo de vida en el Universo y que la Tierra no es el único lugar donde ha podido evolucionar hasta los niveles avanzados que nosotros mismos representamos. ¿Por qué vamos a ser los únicos? ¿No pudo haber ocurrido una cadena similar de acontecimientos biológicos en algún otro exoplaneta?

Lo malo es que sí existe vida en otro punto del Universo nuestra existencia tan efímera no permite que lo podamos comprobar.

Tal vez en unos seis mil millones de años, científicos de otros mundos observarán los restos rocosos que estén girando en torno a nuestro sol moribundo y llegarán a la misma conclusión: en un momento del pasado astronómico reciente hubo aquí planetas “terrestres”.

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