El misterio de las cavernas

Noni - Cuevas - AccesoLas cuevas en las montañas tiene algo de misterioso. A veces están llenas de estalactitas y estalagmitas. ¿Estala… qué? Son formaciones minerales en forma de conos que cuelgan del techo de la caverna, en el caso de las estalactitas. Y lo mismo, pero afirmados sobre el suelo, en el caso de las estalagmitas.

Algunas son pequeñas, apenas un bulto que asoma del techo o suelo. Otras son largas. Puede ocurrir incluso que se encuentran una estalactita con una estalagmita y que se fusionen en una sola barra del techo al suelo. En este caso se las llama columna o pilar, nombres menos extraños que los de… ¿ya los aprendiste? Bueno, en verdad también hay un nombre científico para esas columnas: estalagnatos.

Para que se formen estalactitas y estalagmitas hace falta calcio, agua y tiempo, mucho tiempo. El agua puede provenir de la lluvia. Se filtra a través del suelo, por ejemplo en una ladera de la montaña, hasta llegar a rocas calizas.

Ahí entra en juego la cal, que compone la piedra caliza. El agua disuelve la cal de la roca. Así se forman pequeñas cavidades. Con el tiempo, esas cavidades van creciendo. Con mucho tiempo, millones de años, se forma toda una caverna.

A pesar del tiempo que pasó sigue lloviendo. Sigue filtrándose agua hasta el techo de lo que ahora es una caverna. Gotea, con la cal disuelta. El agua se evapora mientras aún cuelga la gota del techo o bien después de caer al suelo.

Pero la pequeña cantidad de cal queda, prendida al techo o sobre el suelo. La siguiente gota recorre el mismo camino y deja un poco más de minerales calcáreos colgando del techo o amontonado en el suelo. Así crecen las estalactitas y estalagmitas.

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