¿Sabés por qué “se encienden” los bichitos de luz?

«Lampyris noctiluca». Publicado bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 - vía Wikimedia Commons

«Lampyris noctiluca». Publicado bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 – vía Wikimedia Commons

Los bichitos de luz, también conocidos como luciérnagas, son en realidad escarabajos, miembros noctámbulos de la familia de los lampíridos.

La mayoría de las luciérnagas tienen alas, lo que las distingue de otros insectos luminiscentes de la misma familia, conocidos comúnmente como gusanos de luz.

Existen unas 2.000 especies de luciérnagas. Estos insectos viven en diversos entornos cálidos y en regiones más templadas, y son una presencia familiar en las noches de verano.

Todo el mundo conoce a los bichitos de luz, aunque pocos saben cómo o por qué “se encienden”.

A la luz generada por estos bichitos se le llama “bioluminiscencia”. Se iluminan gracias a un compuesto orgánico, que se encuentra en sus abdómenes llamado luciferina, que en latín significa “portador de luz”. A medida que el aire entra como una ráfaga al abdomen de las luciérnagas, el aire reacciona con la luciferina, produciendo el familiar brillo verdoso amarillento.

Según Sofía Rodríguez, zoóloga en la Universidad de Texas en Austin especializada en la comunicación animal, esta luz a veces es llamada “fría” porque genera poco o nada de calor. En contraste, la energía que un foco incandescente libera equivale a aproximadamente 10% de luz y 90% de calor.

La luz de la luciérnaga es por lo general intermitente, y brilla de un modo específico en cada especie. Los científicos creen que las ayuda a encontrar posibles parejas o como mecanismo de defensa (al emitir una señal clara de que el insecto no es apetitoso), aunque no se sabe exactamente cómo regulan el proceso de encender y apagar su luz.

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