Los chimpancés sufren las decepciones amorosas como los humanos

EFE chimpancesLos chimpancés son como seres humanos primitivos que se comunican con un lenguaje diferente al nuestro pero que sienten alegría, tristeza, decepción o amor de una forma muy parecida a como sentimos los seres humanos, que compartimos con ellos el 99 por ciento del ADN.

Así de claro lo tiene la directora del Instituto Jane Goodall de Congo, Rebeca Atienza, que desarrolla su actividad como veterinaria en el centro de reinserción de chimpancés de Tchimpounga (Congo) y que asegura que un deporte como el fútbol -en el que se “lucha” por un trofeo- muestra que también “nosotros” nos parecemos a ellos.

Hace sólo algunos años que Rebeca y Fernando Tormo, publicista encargado de las campañas de sensibilización, fueron contratados por la doctora Jane Goodall, quien ha dedicado toda su vida al estudio de los chimpancés.

Los dos se dedicaron a coordinar la acogida y reinserción de las crías de chimpancé que la caza furtiva y la tala de árboles dejan huérfanas, y mantienen vivo el mensaje de Goodall, que defiende que todos podemos hacer algo para defender el planeta y a las especies que viven en él y que cada pequeño gesto cuenta.

Mientras paseaba por un mercado, Goodall encontró a la venta una cría de chimpancé, encadenada y desnutrida, que le rozó la cara con el dedo cuando se intentó comunicar con ella a través de los sonidos que había aprendido en la selva.

Este gesto, cuenta Rebeca emocionada, cambió su vida para siempre y la convenció de que proteger a estos animales era a lo que dedicaría todo su esfuerzo.

A partir de allí se encargó de la recuperación de los 150 chimpancés huérfanos que acoge el centro y de su complicada reintroducción: hay que buscar una zona con la vegetación adecuada y con las cantidades de comida suficientes, alejada de poblaciones humanas y sin grandes grupos de chimpancés salvajes para evitar luchas por el territorio.

La etapa más importante de la reintroducción para conseguir su adaptación son los dos o tres años siguientes a su puesta en libertad, explica Rebeca.

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