Los beneficios de las huertas urbanas

Huerta urbana1 En el mundo cada vez son más los que se animan a seguir esta moda de contar con una huerta en su hogar o en su barrio, ya sea para pasar el tiempo o para disfrutar de alimentos frescos y económicos a la vuelta de la esquina.

Una de ellas es Carina Ferreira de Lisboa, quien cada día, al salir del trabajo, dedica unos minutos a su pequeña huerta, de menos de dos metros cuadrados, montada en uno de los balcones de su casa.

“En el colegio de mi hija enseñan a los alumnos a plantar semillas para que comprendan el proceso de nacimiento de las plantas y ella me preguntó si podíamos hacer lo mismo en casa”, cuenta.

Entre cilantro, tomillo, tomates, lechugas, pimientos o perejil, Carina y su niña, de 7 años, se divierten.

“Es nuestro momento, es algo que hacemos juntas y puedo enseñarle”, añade la orgullosa madre. Subraya que “no es lo mismo que ir al supermercado” y tiene la gran ventaja de poder llevar a la mesa productos “sin sustancias químicas, frescos y tiernos”.

Como ella, muchos de los adeptos a las huertas urbanas tienen en internet un fiel aliado.

Mezclando las nuevas tecnologías con una práctica tan antigua como la de cultivar, los “agricultores de ciudad” se han rendido a algunas de las nuevas aplicaciones para “smartphones” que les sirven de manual de instrucciones.

Las hay que les notifican, por ejemplo, las horas de riego, las mejores fechas para el cultivo o la recogida de ciertos productos, las cantidades más adecuadas de tierra y agua o, simplemente, algunos trucos para obtener mejores resultados

Una actividad barrial

Huerta urbanaMuchas veces, el proceso de cultivo, riego y recogida exige mucho trabajo, por lo que también están aumentando las huertas gestionadas colectivamente, en las que se comparten tareas y cada vecino ocupa una hora a la semana para ir a regar.

Además de exigir menos trabajo, las huertas comunitarias tienen otras muchas ventajas, tanto a nivel de conservación ambiental y de sostenibilidad como de bienestar personal.

Además, está comprobado de refuerzas los vínculos entre vecinos y combate a enfermedades como el estrés, el aislamiento, la depresión e incluso la obesidad.

El fenómeno de las huertas urbanas surgió en los países del norte de Europa en la segunda mitad del siglo XIX para combatir la disminución de los espacios verdes provocada por la creciente industrialización y urbanización de los núcleos poblacionales. Hoy en día, la agricultura urbana es ya una práctica recurrente en todo el mundo.

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