Un cazatesoros centenario pone fin a su búsqueda de medio siglo

EFE Un cazatesoros centenario pone fin a su búsqueda de medio sigloCon los 100 años cumplidos, el vietnamita Tran Van Tiep cancela a regañadientes su búsqueda de medio siglo en pos de un supuesto tesoro enterrado por militares japoneses al terminar la Segunda Guerra Mundial en el sur del país.

Las autoridades de la provincia de Binh Tuan (1.500 kilómetros al sur de Hanoi) han denegado al anciano la renovación del permiso para continuar explorando la montaña en la que lleva décadas realizando excavaciones.

Además, el Gobierno provincial le ha exigido que devuelva a la montaña su aspecto original, tras los desperfectos causados por los 1.890 kilos de explosivos usados y las 372 perforaciones realizadas en el último año.

Pese a sus esfuerzos y su inquebrantable convicción, basada en supuestos documentos secretos y revelaciones que dice haber recibido al término del conflicto, él y su equipo apenas han hallado indicios de las 4.000 toneladas de oro y las joyas que cree enterradas en el lugar.

Sus esperanzas se redoblaron el pasado noviembre, cuando descubrieron una gruta de seis metros de ancho que creyeron erróneamente la entrada a una cueva mayor en la que se ocultaran las riquezas.

Aunque el moderno equipamiento de radiación geomagnética detectó hace unos meses indicios de una gran presencia de metales en el subsuelo, hasta ahora sus mayores hallazgos datan de 1992, cuando dio con una espada imperial japonesa con su vaina, una cachimba metálica partida, dinero japonés de la época y dos insignias militares niponas.

“También poseo mapas que no puedo enseñar a nadie y que prueban la existencia del oro”, declaró a Efe el cazatesoros, que afirma tener la información privilegiada desde 1957.

En su opinión, las fuerzas japonesas a las ordenes del general Tomoyuki Yamashita enterraron un tesoro de unas 4.000 toneladas de oro y joyas bajo un monte cerca de la bahía de Ca Na, en el sur de Vietnam, antes de su rendición en la Segunda Guerra Mundial.

El centenario afirma que existen pruebas de que antes de su rendición, Yamashita envió una flota de 84 naves de guerra repletas de oro a Ca Na, cerca de la montaña en la que ha realizado las excavaciones.

Según el anciano, las riquezas fueron robadas por los invasores japoneses en pagodas, bancos y museos en China, la antigua Indochina francesa, Filipinas y otros territorios ocupados por las fuerzas imperiales niponas.

Tiep ha perdido la cuenta del dinero invertido en su búsqueda, al que ahora debe añadir las labores de reparación exigidas por las autoridades en la zona excavada.

Ya en 2011 tuvo que desembolsar unos 500 millones de dongs a la administración provincial por los daños medioambientales causados.

El supuesto botín japonés, conocido como el tesoro de Yamashita, ha alimentado las fantasías de numerosos cazatesoros en Asia, especialmente en Filipinas, donde decenas de personas de todo el mundo siguen cavando en su busca en las zonas montañosas al norte de la isla de Luzón.

Al contrario que las riquezas expoliadas por el Ejército nazi en Europa, halladas (al menos en parte) y devueltas años después a sus países de origen, el oro apropiado por las fuerzas japonesas en Asia nunca fue descubierto y se propagó el rumor de que fue ocultado.

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