Año crítico para el clima: ¿Se alcanzarán las metas en 2015?

calentamiento-global-reflejado-Antartida-EFECatorce de los 15 años más calurosos de los que se tenga registro son de este siglo, y se espera que 2014 se ubique en la cima de la lista.

Se responsabiliza al dióxido de carbono y a otras emisiones de efecto invernadero del calentamiento global, pero a pesar de eso el mundo aún no modificó su rumbo. La meta es que 2015 traiga un nuevo acuerdo internacional en este tema.

Para ello, se recurrirá al llamado “name and shame” (nombrar y avergonzar), un concepto aportado por los activistas contra el cambio climático para describir el próximo sistema que esperan hará que los gobiernos reduzcan los gases de efecto invernadero.

Antes de la conferencia que se celebrará a finales de 2015 en París, los más de 190 países que pertenecen a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) tienen que haber declarado sus metas de reducción y los métodos que emplearán.

Eso permitirá a los ambientalistas y a los científicos analizar la idoneidad de los planes de cada uno, compararlos y “name and shame” (nombrar y avergonzar) a los que no cumplan con sus compromisos.

Al contrario que el moribundo Protocolo de Kioto, el nuevo acuerdo no será un tratado vinculante que establezca las reducciones y las sanciones a las naciones industrializadas, señalan los expertos en clima.

Esta vez, las naciones en vías de desarrollo, que estaban exentas con Kioto, declararán voluntariamente sus reducciones junto con los países más ricos.

India es el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, después de China y Estados Unidos. Cuando Washington y Pekín pusieron fin en noviembre a su largo silencio sobre las emisiones, los ambientalistas esperaban que India los siguiera.

Pero la misma semana que el presidente chino, Xi Jinping, anunció el primer compromiso de su país para reducir emisiones de dióxido de carbono hasta 2030, India dio a conocer que planeaba incrementar la producción local de carbón para alimentar a cientos de nuevas plantas eléctricas.

“Todos los ojos están puestos en la India en este particular momento”, dijo a dpa Angela Anderson, experta en clima de la asociación Concerned Scientists (Científicos Preocupados), con sede en Washington.

India sugirió que no cumplirá con el plazo voluntario fijado hasta marzo para presentar las declaraciones de los países.

“Es como una partida de póquer”, describió Joydeep Gupta, de thethirdpole.net, una web centrada en los sistemas de glaciares del Hindu Kush, en el Himalaya, amenazados por el calentamiento global. “Todos están viendo qué compromiso asumirá el otro”.

Un obstáculo grande es el escaso apoyo que ofrecieron hasta ahora las naciones ricas al Fondo Verde para el Clima de Naciones Unidas.

Este año sólo se prometieron 10.000 millones de dólares para el fondo. “La meta de movilizar 100.000 millones de dólares al año hasta el 2020 está aún muy lejana”, lamentó el ministro indio de Medio Ambiente, Prakash Javadekar, tras el cierre de las conversaciones sobre clima en Lima.

Ese dinero es para ayudar a los países en desarrollo a reducir sus emisiones y a adaptarse al calentamiento global, y el próximo paso de India depende en parte de ese dinero, dijo Gupta a dpa.

Gupta resumió así el mensaje de India en la cumbre de Lima: “Estamos haciendo todo lo que podemos. Si quieren que hagamos algo más, paguen por ello”.

India comparte las objeciones que hacen muchos países en vías de desarrollo que sostienen que se espera de ellos que renuncien a su derecho a desarrollarse.

Sunita Narain, directora del Centre of Science and Environment de Nueva Delhi, señaló en un artículo reciente que el tan saludado acuerdo climático de Estados Unidos y China acabará en que los dos países alcancen las mismas tasas de emisión de unas 12 a 14 toneladas per cápita al año hasta 2030.

Esa cifra es injusta para India, cuya actual tasa de 1,8 toneladas per cápita alcanzará sólo 4 toneladas en 2030, escribió Narain.

“No podemos decir que el acuerdo de Estados Unidos y China es bueno para el mundo”, escribió. “Salvo que el gobierno indio quiera decirle a su pueblo que hay ciudadanos de segunda en el mundo (…), India debería acelerar su crecimiento hasta alcanzarlos”.

Anderson sostuvo que los países desarrollados deben “asumir la responsabilidad por toda esa cantidad de emisiones que causaron este problema”.

A juzgar por las apariencias, se hicieron pocos progresos respecto de mantener el incremento de la temperatura de la Tierra en no más de dos grados centígrados por encima de la era preindustrial. Si se supera esa cifra, los científicos predicen inundaciones catastróficas, sequías, tormentas y riesgo masivo para la vida humana.

Alex Hanafi, del Environmental Defence Fund con sede en Washington, admite que las conversaciones en Lima dejaron muchas preguntas sin respuesta.

Aún queda por definir qué datos aportará cada país y en qué formato. Por ejemplo, los efectos del metano, uno de los gases de efecto invernadero con menos duración pero más potencia, pueden medirse de diferente manera, apunta Hanafi.

Casi al margen de las conversaciones formales de la ONU está ganando espacio la venta de las emisiones de dióxido de carbono, tanto entre las empresas como en entidades subnacionales como California y la provincia canadiense de Quebec.

Hanafi cree que se pueden desarrollar proyectos similares entre países para presionar a otros. Colombia, Perú y Chile, por ejemplo, tuvieron “un papel más constructivo” en las conversaciones últimanente, dijo.

Este tipo de presión entre iguales -en un principio rechazada por algunos expertos que querían lograr en París otro tratado vinculante- ya está funcionando. Australia, por ejemplo, acordó finalmente contribuir al Fondo Verde para el Clima sólo después de “unas semanas de presión y vergüenza internacional”, dijo Anderson a dpa. “Eso me hace pensar que quizá esto puede funcionar”.

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