El náufrago que quiere contar su odisea en una película

 José Salvador AlvarengaEl náufrago salvadoreño José Salvador Alvarenga, que dice haber pasado más de un año a la deriva en las aguas del Pacífico, quiere recrear su odisea en un libro o una película.

Pero el superviviente advirtió que primero debe cerciorarse de que la gente crea su historia, ya que algunos lo tildan de “mentiroso” y “charlatán”.

“Por supuesto que sí me interesa hacer una película, hacer un libro”, pero para eso es necesario que la gente crea en “mi historia”, indicó Alvarenga ante una veintena de periodistas.

“Sí, mi historia es real” y, para quienes no están seguros, “hay testigos: están mis patrones, que saben el momento que desaparecí” en las aguas del océano Pacífico cuando iba a pescar tiburones a finales de 2012, sentenció.

Pese al interés de Alvarenga, sus abogados de momento no están interesados “en ningún tipo de negociación para escribir ningún libro, para hacer alguna película”, aunque aclaran que “hay muchísimas ofertas”.

La veracidad de la historia del náufrago salvadoreño fue confirmada no sólo mediante el detector de mentiras, sino también por un análisis psicológico, que determinó que Alvarenga “no está mintiendo” y que “su historia es real”.

El humilde pescador, que llevaba varios años viviendo en México, zarpó de “las costas de Chiapas (México) el 18 de diciembre de 2012”, junto a su compañero de pesca Ezequiel Córdova.

Tras una buena jornada de pesca,  emprendieron su regreso a las costas mexicanas, pero el motor de la lancha se les averió y quedaron a la “deriva”.José Salvador Alvarenga1

Fue así como empezó la gran odisea de Alvarenga, quien para sobrevivir tuvo que comer carne cruda de aves y pescados, y beber sangre de tortuga, su propia orina y agua de lluvia para hidratarse.

Pero su compañero nunca pudo adaptarse al sistema de supervivencia, por lo que murió al poco tiempo de haber naufragado, de acuerdo a Alvarenga.

Luego de pasar días y noches en alta mar y de tener como único escudo protector una heladerita de su pequeña embarcación de siete metros que le permitía protegerse de la lluvia y el sol, al fin vio tierra firme.

“Una tarde (…) cuando la lancha llegó” cerca de tierra “me tiré a nadar como un kilómetro a la orilla” y “luego sentí que me desmayé, como a los cinco minutos que reaccioné, estaba ya en tierra (…), me sentí feliz”, expresó Alvarenga.

Fue así como, el 30 enero pasado, Alvarenga fue rescatado y varios días después trasladado a Majuro, capital de las Islas Marshall, de donde fue repatriado a El Salvador. Finalmente, regresó a su país el 11 de febrero de este año luego de su larga travesía, que ha repercutido en su salud.

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