Curiosos parecidos entre animales y seres humanos

Curiosos parecidos entre animales y seres humanos

Biene im AnflugLos científicos investigan año tras año el mundo animal y en sus estudios hallan a veces curiosos paralelismos con el ser humano.

Así, los investigadores descubrieron que las abejas ponen en funcionamiento su cerebro con cafeína y a las llamas les gustan más los medicamentos si están mezclados con una rica crema.

La cafeína, un compuesto del café, altera la estructura del cerebro de las abejas y fortalece su memoria, según descubrieron científicos británicos de la Universidad de Newcastle.

Con la dosis correcta de cafeína, las abejas recuerdan hasta tres veces más tiempo el aroma de una flor, por lo que los expertos concluyeron que esta sustancia fortalece la memoria a largo plazo de estos insectos.

Si bien los cerebros de las abejas y de los seres humanos son muy diferentes, “en el nivel de células, proteínas y genes funcionan de manera muy similar. Por lo tanto se podría investigar en abejas cómo influye la cafeína en nuestro propio cerebro y comportamiento”, indicaron los científicos británicos.

Muchos adultos no podrían imaginarse un día de trabajo sin café, pero a la mayoría de los niños no les gusta esta bebida. Sólo cuando llegan a la pubertad copian de los adultos el hábito de tomar café.

Lama-Nachwuchs Zoo HannoverOtro ejemplo de similitudes con el ser humano lo proporcionan las llamas. Cuando un niño pequeño tiene que tomar un jarabe de tos que sea muy amargo, lo escupe. Para evitar esto, las medicinas para los pequeños suelen tener azúcar.

Lo mismo ocurre con las llamas: Cuando un veterinario tiene que darles un medicamento contra la duela del hígado, una enfermedad parasitaria conocida también como fasciola hepática. Los animales se resisten con todas sus fuerzas a ingerir el remedio y terminan escupiéndolo.

Basándose en el ejemplo de los niños, científicos de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, Austria, desarrollaron una pasta medicinal azucarada que tiene buen gusto y que las llamas toman sin problemas.

Un ejemplo más se lo debemos a los chimpancés. Tanto entre los niños como entre los adultos hay malos perdedores. Se enojan mucho si pierden tres veces seguidas en un juego de mesa, como el parchís.

Un estudio de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, demostró que los monos reaccionan de manera similar en este tipo de situaciones.

SchimpansenSi los chimpancés pierden en un juego de azar, se enfurecen. Los científicos sometieron a los primates a un experimento, en el que probaron su actitud frente a la toma de decisiones, al ponerlos frente a una elección entre una opción segura y otra arriesgada.

Si elegían la opción más riesgosa, recibían su alimento favorito o uno que no les gustaba. Si se decidían por la opción más segura, recibían su alimento habitual.

En cambio, cuando los chimpancés se decidían por la opción arriesgada y el resultado no era el esperado, comenzaban a gritar, a quejarse o a gemir.

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