ICub, el niño robot

5963639wEs un autómata humanoide que se asemeja a un pequeño de tres años y puede ver, escuchar y tocar, aprendiendo de su entorno. Con 53 motores para mover la cabeza y extremidades, este ingenio se sienta, gatea y maneja objetos con sus manos.

El robot iCub, un sofisticado robot humanoide de grandes ojos, con la altura y características humanas similares a las de un niño de tres o cuatro años y de veintidós kilogramos de peso, tiene cerca de treinta “hermanos gemelos” mayoritariamente repartidos por Europa y, en menor medida, en EE. UU. con los que distintas universidades y centros de investigación efectúan diferentes experimentos.

Los ensayos que se efectúan con este “conejillo de indias” construido con cables, acero, plástico y diversos metales y materiales abarcan desde el estudio de la destreza manual hasta la percepción del entorno, por medio de la vista o el oído, pasando por la relación entre el cerebro y la mente, así como la interacción entre los robots y los seres humanos.

EL ANDROIDE QUE COMPONE MÚSICA

El iCub está dotado de varios sensores de los que obtiene la información sobre su entorno y, una vez procesados los estímulos externos que recibe, a través de las cámaras de los ojos o de los micrófonos de las orejas, puede llegar a reaccionar con 54 grados de libertad de movimientos, repartidos entre sus brazos, manos, piernas, tórax, abdomen y cabeza, señalan desde la UPF.

Gracias a estos sensores, iCub interactúa con sus entrenadores, a los que pregunta dónde colocar piezas que simulan la melodía de instrumentos como batería, guitarra y trompeta, las cuales hacen variar la música que produce el sintetizador, según estén ubicadas en la mesa luminosa.

El robot es capaz de entender lo que se le pide gracias a que su “cerebro”, formado por doce procesadores a los que está unido por un cable, ha sido programado para que sepa asociar una palabra dicha en voz alta con una acción, como por ejemplo tocar un instrumento.

Agencia EFE